Cuentos y relatos

El gran artista

silueta-de-padre-e-hijo-en-el-campo_1048-443Mi padre es un artista polifacético. Hace magia con los colores y enlaza unas palabras con otras con la misma facilidad que toca el violín o la armónica. Sin embargo, es uno de esos pintores, escritores, músicos y escultores que, aunque tiene una voz grave a la vez que dulce y melódica, prefiere estar callado mientras crea. No hace falta que diga que a mi padre le entusiasma el cine mudo.

Trabaja en un sótano. Donde pocos le ven. Y de vez en cuando saca todo lo que tiene a la puerta de casa y regala sus creaciones: desde un paisaje con el cielo repleto de pájaros a una partitura de música clásica que haría las delicias de cualquier pianista. Es un inconsciente. Me gusta observar cómo trabaja. Para aprender. Pero yo no me atrevía a ponerme a trabajar en su taller, porque me daba miedo equivocarme.

Hay una explicación. En el colegio desbarataban los trazos de los dibujos que hacía, aunque hubiera disfrutado mucho haciéndolos. Don Ramón, el profesor de plástica, era el que ejercía de censor sin piedad. “Puedes hacerlo mucho mejor. Esfuérzate”, me dijo un día. Cuando intentaba escribir un cuento el profesor de Literatura también emborronaba las hojas con tachones de todo tipo. En rojo chillón. Y ponía siempre en uno de los márgenes: “Te falta la guinda”. El encargado del coro también me dijo otra vez, cuando quise aprender a tocar la guitarra, que no era lo mío: “Chiquillo, es mucho mejor que te dediques a otra cosa”. “¿Cómo va a tocar bien un instrumento un manazas como tú?”, dijo riéndose. Cabizbajo, le hice caso.

Pero un día, decepcionado porque era un artista frustrado, sentado en las escaleras mientras observaba como creaba mi padre, él me dijo que me acercara. Y que me pusiera a trabajar junto a él. Al principio sentí miedo, porque iba a trabajar al lado de un creador demasiado bueno, al lado de un gran artista. Seguro que me lo notó en la cara mientras, sentado frente a un papel, empecé a dar los primeros trazos. No se le escapa una. Así que mi padre, con una sonrisa de oreja a oreja, acariciando mi cabeza con dulzura, me dijo:

– Vamos a descansar un rato, hijo. Quiero enseñarte algo.

Cogió una caja que tenía guardada en el armario, donde guardaba bajo llave sus mejores obras de arte, y me llevó de la mano al jardín. Allí nos sentamos debajo de un árbol para resguardarnos del sol. Bajo aquella brisa de primavera, refugiado entre los brazos de mi padre como si estuviera debajo de las alas de un águila, pensé bastante aliviado: “Quizás ahora me enseñe alguna de sus grandes obras para que poco a poco se me vaya pegando algo. Tal vez no sea un caso perdido”. Suspiré.

Pero estaba equivocado. Porque lo que él tenía a buen recaudo, como oro en paño, no era ninguno de sus dibujos ni ningún disco con alguna de sus composiciones magistrales. Me enseñó el primer garabato que hice cuando apenas tenía dos añitos; el primer cuento que escribí cuando tenía seis; el vídeo de la primera vez que toqué la guitarra en el festival de Navidad de la escuela, cuando tenía diez años; mi primera escultura de plastilina… Y muchas más creaciones de aquel niño que se creía, porque así se lo habían hecho pensar, que no era demasiado bueno. Algunos cuentos los había rescatado de la basura porque se notaba que las páginas estaban arrugadas. Quizás las tiré yo. O cualquier otro. Me sorprendió fue que mi padre hubiera querido conservarlas.

Emocionado, pero confiado, me dijo mirándome a los ojos:

– No tengas miedo de equivocarte. Lo haces fenomenal. Porque hasta los renglones torcidos, los cuadros impresionistas y las estatuas con aristas tienen mucho encanto. ¿Cuándo te darás cuenta de que por tus venas corre la sangre de un artista, de un gran artista?

Categorías:Cuentos y relatos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s